Sociedad de Criadores de Cimarrón Uruguayo


EL PERRO CIMARRÓN, LA RAZA CANINA AUTÓCTONA DEL URUGUAY
C. Silveira, G. Fernández y C. Barba (1998)


RESUMEN

El Perro Cimarrón o Criollo es la única raza canina autóctona en Uruguay. En este trabajo se desarrolla una reseña histórica desde sus oríge­nes hasta el presente, considerando la situación actual de la raza, el estado de los registros genealógicos y la descripción del fenotipo racial.

Por último se plantea en esta raza un futuro plan trabajo dentro de las medidas de conserva­ción de animales domésticos autóctonos del Uruguay, a realizar por el área de Mejoramiento Genético Animal de la Facultad de Veterinaria, Universidad de la República.

INTRODUCCIÓN

El Cimarrón al ser la única raza canina autóctona reconocida en el país, ha despertado en los últimos años el interés de criadores y expositores ca­ninos. Estos perros se caracterizan por un temperamento que los habilita para diversas tareas, como la guardia y defensa, arreo de ganado e incluso en la caza del jabalí, recuperando así sus antiguas raíces. El mayor número de ejemplares se encuentran en el depar­tamento de Cerro Largo, lugar donde la raza fue recuperada, difundiéndose hacia el resto

del territorio nacional.

ORIGEN E HISTORIA

El origen de los Cimarrones es incierto; se piensa que son el resultado del cruzamiento entre Mastines y Le­breles introducidos durante la conquis­ta por los españoles.

En la historia agropecuaria nacio­nal la etapa comprendida entre el siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX, es conocida como el periodo de la Estancia Cimarrona. La propiedad de la tierra era utilizada para el encierro y faena de los bovinos que penetraban en búsqueda de pastos y aguadas (Alonso, 1984). El papel del perro Cimarrón en esta tarea era fundamen­tal en la conducción del ganado.

Durante la primera mitad del siglo XIX las luchas por la independencia del país crean gran inestabilidad e in­seguridad en el campo favoreciendo la presencia de bandoleros y contraban­distas. Esta situación acarrea el despoblamiento de dichas zonas y los perros Cimarrones quedan abandona­dos por sus propietarios pasando en­tonces a un estado de asilvestramiento donde ellos mismos se procuraban los alimentos.

Entre los años 1840 a 1850 coinci­diendo con una reestructuración del sistema rural (cercado de campos, cría de lanares y mestizaje del ganado bovino) y el fin de las guerras civiles, los perros Cimarrones pasan a ser una seria amenaza (Reyes Abadie y Vázquez Romero, 1986). A partir de 1850, ante la presión ejercida por los ganaderos de la época, se publican dos decretos que regulan por un lado la eliminación selectiva de ejemplares y por otro el número máximo de perros permitidos en los distintos estableci­mientos.

A pesar de estas medidas, un núme­ro importante de perras con sus crías lograron escapar escondiéndose en la zona noreste del país (departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres) (Antúnez, 1996). Estos animales fue­ron domesticados por los pobladores de la zona, utilizándolos en las diver­sas tareas agropecuarias y en la defen­sa de los establecimientos de los cuatreros, conservándose así la pobla­ción hasta épocas recientes.

En la década de los setenta del presente siglo, comienza en el depar­tamento de Cerro Largo el proceso de recuperación de la raza, destacándose la labor de dos criadores responsables de la distribución de los ejemplares que hoy vemos en todo el país. (Silveira, A. 1996).

SITUACIÓN ACTUAL DE LA RAZA

A pesar de la larga presencia de estos perros en la historia del Uru­guay, es el 12 de octubre de 1988 cuando se funda la Sociedad de Cria­dores de perros Cimarrones, con el objetivo de rescatar y preservar esta raza. En ese mismo año se redacta el estándar racial y se tramita su recono­cimiento como raza autóctona ante el Kennel Club Uruguayo (K.C.U.) (So­ciedad Criadores de perros Cimarro­nes, 1988).

En los registros genealógicos lle­vados por la Asociación Rural del Uruguay-K.C.U. hay inscritos novecien­tos treinta ejemplares al mes de octu­bre de 1997. Este libro está integrado con perros bases, primera, segunda y de tercera generación, aceptándose aún la inscripción de perros bases (Regis­tro Fundacional y Registro de Naci­mientos). En la actualidad la Sociedad de Criadores busca el reconocimiento de la raza por la Federación Cinológica Internacional (F.C.I.).

DESCRIPCIÓN FENOTÍPICA

El Cimarrón es un perro de talla mediana, fuerte, compacto, musculo­so y ágil; algo más largo que alto. Es un animal de temperamento sagaz, tran­quilo y de gran coraje cuando decide su ataque, ladrando únicamente cuan­do existen motivos. En el medio rural son utilizados para el trabajo con el ganado bovino y ovino, también se emplean en la caza mayor, en la vigi­lancia y la defensa, siendo un perro muy versátil.

La cabeza es de forma tronco­piramidal, el cráneo más ancho que largo. El stop es moderado y el hocico medianamente ancho, no más largo que el cráneo. Se prefieren los ojos oscuros a los claros. Las orejas son de tamaño mediano, realizándose a crite­rio del criador el corte de las mismas (corte en forma de oreja de puma). La trufa es siempre pigmentada y los belfos cubren el labio inferior. Se busca que la mordida sea en tijera no desca­lificándose aquellos animales que muerden en pinza.

El tronco es compacto, profundo, de lomo recto o algo ensillado. Grupa de buen largo y ancho, con una incli­nación de 30°. La cola presenta una inserción media, gruesa en su naci­miento y su largo debe llegar al ga­rrón. Se admite su amputación entre la tercera y sexta vértebra. La altura a la cruz alcanza los 56 a 62 centímetros en machos, mientras que en las hembras debe oscilar entre los 53 a 58 centíme­tros. Se admite una tolerancia de más menos un centímetro. El peso en los animales adultos llega a los 34 a 45 kg en los machos y de 27 a 36 kg en las hembras.

El pelo es corto y liso, y en cuanto al color de la capa son aceptados todos los colores con excepción de los ne­gros y blancos sólidos. Existe una mar­cada preferencia por parte de los cria­dores por las capas atigradas (claras y oscuras) y bayas (claras y coloradas).

PROPUESTA DE TRABAJO

Una de las mayores preocupacio­nes de los distintos criadores es el reducido número de ejemplares de la raza, lo cual determina una gran pro­porción de apareamientos endogámi­cos. De ahí el gran interés en efectuar un plan de conservación y preserva­ción de esta raza al ser ella la única autóctona de esta especie en el país, siendo parte del patrimonio histórico cultural de la nación.

Un primer paso será la determina­ción de los niveles de consanguinidad existentes en la población a partir de los registros genealógicos. De este estudio se podrán determinar los apa­reamientos más recomendables para evitar los efectos perjudiciales de la elevada consanguinidad (Cardelino y Rovira, 1987). La importancia de este tipo de programa es el mantenimiento de la variabilidad genética de la raza, el interés es conservar la mayor canti­dad de genes presentes en el origen de la población (Barba et al., 1996).

En un futuro es nuestro interés pla­nificar un programa de mejora genéti­ca en el cual no sean solamente considerados los caracteres morfológicos, sino que incluyan caracteres de comportamiento y funcionales para el Ci­marrón.

BIBLIOGRAFIA

Alonso, J.M. 1984. El agro uruguayo: pasado y futuro. Colección Temas de Siglo XX. Ed. de la Banda Oriental.

Antúnez, P. 1996. Comunicación personal.

Barba, C., G. Lancho y A. Rodero. 1996. Evaluación y control de la endogamia. Canis et Felis, 20: 51-60. Cardelino, R. y J. Rovira. 1987. Mejoramiento Genético Animal. Ed. Hemisferio Sur.

Kennel Club Uruguayo.1997. Libro de Registros de la raza. Reyes Abadie, A. y W. Vázquez Romero. 1982. Crónica General del Uruguay. Vol. III. Ed. Banda Oriental.

Silveira, A. 1996. Comunicación personal.

Sociedad Criadores de perros Cimarrones. 1988. Estándar oficial de la raza. Boletín del K.C.U.

 




Contactos


HOME